jueves, 28 de marzo de 2019

MEDIACIÓN Y ENCUENTRO

Este sábado 30 de marzo iniciamos el ciclo 2018 de CUANDO SUENA EL RÍO  
En La casa del sur, San jerónimo 1133 de Santa Fe, de 9 a 12 horas
Para ir entrando en clima, compartimos algunas reflexiones sobre 

Mediación y encuentro

El mediador es aquella persona que garantiza o habilita el encuentro con los libros y la literatura. La autora francesa Michèle Petit plantea que la lectura, más que enseñarse, se transmite. Se contagia como si fuera un legado, la iniciación en un mundo mágico, de cara a cara.
Para que alguien se convierta en lector es necesario haber estado en contacto con la lectura entendida en todas o algunas de sus dimensiones tanto oral como escrita. Michèle Petit a lo largo de sus investigaciones y recorridos entrevistó a innumerables lectores.  Al indagarlos sobre cómo se iniciaron en la lectura nota que en sus relatos aparece una coincidencia: la figura de un adulto (o más de uno) que contagió las ganas de leer. Ya sea porque ese adulto contaba historias o porque tenía la nariz metida en los libros y eso daba curiosidad, o porque leía en voz alta antes de dormir o porque cantaba, etc. Ese adulto es el mediador. El mediador es un puente. Alguien que habilita umbrales, que permite a un no lector pasar al otro lado, atravesar las puertas de la literatura.
Esta autora habla de la importancia del encuentro. El encuentro de un niño o niña con un mediador. Y el encuentro de ese niño y niña con la lectura y la literatura. Donde ese mundo, el de la ficción, es también el encuentro con un montón de otros mundos.  Ya que puedo leer y de repente estar en una campiña francesa, o en el futuro, o en la china, o en un barrio igual al propio. Puedo identificarme con los personajes o sentir empatía por ellos por más diferentes que sean a mí, puedo también odiarlos. Ese poder de transportación que tiene la literatura, el de llevarme a otro lado, el de alejarme de mí mismo, es también el poder que la literatura tiene para mostrarme lo que soy, incluso en aquel lugar que desconozco de mí mismo. La literatura nos acerca a la diferencia (a lo otro de uno, dice la autora) y por eso tiene el poder de transformar a un lector. De habilitarle a los lectores la posibilidad de ser otro diferente de aquel al que la vida, las condiciones y convenciones sociales, los condicionamientos culturales, etc. parecen querer destinarlo. La literatura da el poder de decidir.
En los talleres nos posicionamos como mediadores, ya que ofrecemos a los niños y niñas de manera afectuosa y placentera la posibilidad de encontrarse con los libros, la lectura, la narración. Nuestro objetivo es acercarlos y estimularlos a esos encuentros gozosos de manera que ellos como lectores puedan luego emprender sus propias búsquedas. Por eso es necesario que como mediadores hurguemos y pensemos en nuestra propia historia como lectores y en nuestro propio vínculo con la lectura. No se puede transmitir algo donde no se tiene puesto el corazón. Y tampoco se puede transmitir algo si desconfiamos o subestimamos a los nuevos lectores, si invalidamos sus formas, etc. En este sentido debemos tener en cuenta que los niños y niñas leen. Y desde siempre. Leen el mundo, leen imágenes y códigos visuales (quizás con más sagacidad que nosotros), leen gestos, pantallas, textos diversos, etc. Es necesario remarcar que leer es siempre una actividad compleja, y que por lo tanto debe ser valorada y tenida en cuenta a la hora de acercarnos a ellos y proponerles nuevas lecturas y nuevas formas de leer.
Además, debemos atender sobre un aspecto que a veces la palabra “mediador” parece ocultar. No somos solo un medio. También nos pasan cosas, y también aprendemos, muchas veces son los nuevos lectores los que pueden acercarnos otras lecturas de un libro que elegimos, o a nuevas formas de leer. Y es necesario remarcar que también nos vemos afectados en esos encuentros, y por eso la importancia de charlar de esas experiencias con otros mediadores.

Por otra parte, es necesario remarcar que nos es imposible prever en su totalidad lo que una lectura puede generar en el otro. Vamos a encontrarnos con que no a todos los chicos les gustó el mismo el libro, con que algunos se aburrieron, con que algunos se sintieron conmovidos, etc. Y tampoco vamos a saber qué es lo que la lectura puede “tocar” en ese niño y niña lector. Y allí radica una de las características más mágicas de la lectura: la intimidad. La lectura permite abrir un espacio propio, personal, íntimo entre ese texto (tanto oral como escrito) y el lector. 

Bibliografía:
- Andruetto, Ma. Teresa (2009). Hacia una literatura sin adjetivos. Córdoba: Ed. Comunicarte.
- Carranza, Marcela. Algunas ideas sobre la selección de textos literarios, artículo. Buenos Aires: Revista Imaginaria, 2007.
- Chambers, Aidan (1993). Dime. México: Fondo de Cultura Económica, 2014.
- Devetach, Laura (2008). La construcción del camino lector. Córdoba: Editorial Comunicarte.
- Díaz Rönner, María Adelia (1989). Cara y cruz de la literatura infantil. Buenos Aires: El Quirquincho/Lugar Editorial, 2001.
- Freire, Paulo (1984). La importancia de leer y el proceso de liberación. México: Siglo XXI Editores, 2004. Traducción de Stella Mastrángelo.
- Montes, Graciela (1999). La frontera indómita. México: Fondo de Cultura Económica.
- Montes, Graciela (1990). El corral de la infancia. Buenos Aires: Libros del Quirquincho.
- Petit, Michèle (1999). Nuevos acercamientos a los jóvenes y la lectura. México: Fondo de Cultura Económica.
- Petit, Michèle (2014). Leer el mundo. México: Fondo de Cultura Económica, 2016.
- Perry Nodelman, "Todos somos censores", artículo publicado en la antología: Un encuentro con la crítica y los libros para niños, seleccionada y editada por Brenda Bellorín y María Fernanda Paz Castillo, Caracas, Banco del Libro, 2001. Extraído de Revista Imaginaria, 2010.

- Reyes, Yolanda (2007). La casa imaginaria. Bogotá: Grupo Editorial Norma.

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